En lo LGBTI, ¿Trans engloba a TTT (Transgénero, Travesti y Transexual)?

La respuesta es sí. Desde un enfoque despatologizador y de derechos humanos es posible englobar a transgénero, travesti y transexual (TTT) en lo trans* de LGBTI, asimismo por los esfuerzos históricos que las personas trans hemos realizado colectivamente.

*Trans es un término paraguas que ha sido consensuado internacional y continuamente por personas transgénero, travestis, transexuales y de género no conformista para enmarcar las luchas por nuestros derechos humanos y para convocarnos en los distintos espacios de participación.

Esfuerzos colectivos a nivel mundial, como los realizados por la Red por la Despatologización Trans (STP) o la Organización Panamericana de la Salud (que generó la publicación de un modelo llamado “Por la salud de las personas trans. Elementos para el desarrollo de la atención integral de personas trans y sus comunidades en Latinoamérica y el Caribe”), así como los debates teóricos transfeministas o las movilizaciones contra los transfeminicidios en México, lo comparten: nombrar trans no invalida a las identidades TTT, las unifica.

Trans, dentro del espectro de la disidencia sexogenérica o diversidad sexual, enuncia la TRANSición identitaria, corporal o/y de expresión de género que las personas realizamos. La transexualidad, el transgenerismo y el travestismo son categorías que nacen desde la psiquiatría y que siguen vigentes. Frente a este sesgo psiquiátrico, que ha ocasionado que se genere un diagnóstico como si fuese una enfermedad, trans enuncia un sentido crítico de cara a esas prácticas.

Dos ejemplos muy claros de estos esfuerzos históricos, en los que las personas trans han sido partícipes, tienen que ver con la terminología utilizada en las legislaciones de la Ciudad de México y por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En el caso de la legislación local de la CDMX, la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación nombra transfobia, haciendo referencia a las distintas formas de discriminación hacia las personas trans.

“Artículo 4.- Para los efectos de la presente ley, se entenderá por: Párrafo XXVIII. Transfobia: Es el rechazo, odio, aversión, temor, repudio, discriminación, ridiculización, prejuicio y/o violencia hacia las personas que son o parecen transexuales, transgénero o travestis”.

Como se aprecia, no hace referencia a una acción diferenciada en los actos discriminatorios, por ello no se nombra travestifobia, transgénerofobia, ni transexualfobia. La transfobia opera desde el mismo fondo, sólo que en diferentes magnitudes y formas.

Por último, un claro referente a nivel internacional lo aporta la CIDH en el informe sobre “Violencia contra personas LGBTI”. Sí, aquel informe que arroja la cifra donde la expectativa de vida de las personas trans es de alrededor de 35 años, mismo que las personas referenciamos, legitimando su importancia y veracidad.

La CIDH, a través de un texto fundado y motivado, toma en cuenta las voces trans a nivel regional y mundial, y nos explica la siguiente información en su página 32, párrafos 20 y 21:

171116-trans

Los debates se seguirán generando en los distintos contextos. Dentro de lo que entendemos trans hay diversidades que se viven, como las travas en Argentina o las vestidas en México, por mencionar sólo algunas identidades que se han reivindicado.

Reitero que desde un enfoque de derechos humanos y despatologizador es posible unificar trans como una lucha y resistencia en común.

Incorporar el discurso de derechos humanos en lo trans da cabida a distintos diálogos institucionales e identitarios como movimiento social y, de la misma forma, permite que la exigencia de nuestros derechos sea una alternativa frente las violencias.

 

Autor entrada: Jessica Marjane Durán Franco

Defensora de Derechos Humanos | Fundadora de la Red de Juventudes Trans | Asesora Jurídica LGBTI