Urgente: ¿Y después de marchar… qué?

Elige una protesta, elige una marcha, una causa, un colectivo. Elige un celular para postear sobre tu activismo, elige una vestimenta, elige una playera que tenga un mensaje político, elige una bici. Elige tu autocuidado, elige ser vegetarianx, elige ser veganx, elige ir contra el capitalismo, elige una ONG, elige cómo ejercer tu sexualidad, elige conocer tus derechos, elige salir a una marcha con un contingente de gente como tú, elige gritar consignas; elige ser encapsuladx, elige postearlo en Facebook y Twitter, elige monitorearlo. Elige sentarte detrás de una computadora y no hacer nada de lo anterior, elige un salario mínimo, un horario de oficina, elige tener los fines de semana libres, elige perder hasta 4 horas de tu día en transporte. “Elige tu futuro. Elige qué hacer con tu vida” [1].

Después de salir a marchar, de quemarnos bajo el sol, del peligro de las detenciones arbitrarias, es justo preguntarse: ¿y qué sigue? Lo cierto es que muchas veces no se planea a futuro, no sólo en los movimientos sociales, sino en general en la vida, los negocios, la carrera, las relaciones afectivas. Honestamente, ¿cuándo se pone unx a pensar en eso?

El problema al que nos enfrentamos es perdernos al seguir corriente de algo más. Las marchas deben ser sólo una parte de una estrategia más amplia para exigir nuestros derechos, en pocas palabras: deben ser el medio y no el fin.

Este año ha habido diversas manifestaciones, acciones y marchas en torno al tema de la diversidad sexual y de género, las cuales fueron hechas por los movimientos disidentes, institucionales y autónomos de lo LGBT y lo cuir y transfeminista. Todos apuntan más o menos a lo mismo, pero las formas de accionar son distintas; y en la CDMX hay suficiente variedad para que las personas puedan participar con la que se identifican más. Pero después de tantas acciones, tantos carteles hechos, tantas consignas gritadas, ¿qué sigue?, ¿seguir luchando? Pues sí, eso siempre, la indignación y la furia persisten, pero ¿qué más?

Planear a dónde va un movimiento es una necesidad, de lo contrario son sólo acciones regadas por toda la ciudad. Pero pensar en un proyecto de trabajo con objetivos bien planteados es lo que le dará estructura a lo que queremos hacer. Esto puede aplicarse a diferentes niveles: individual, colectivo e institucional.

El propio movimiento LGBTI y los movimientos autónomos han demostrado tener la capacidad organizativa para lograr algo. Tal vez es imposible hacer una única agenda política que unifique a todos los movimientos, pero si cada uno tuviera sus propios objetivos bien definidos y sus acciones apuntaran a éstos, se conseguiría una diferencia tangible.

Si sólo nos desgastamos en marchas tras marchas y no tenemos una agenda, corremos el riesgo de que nuestras acciones no lleven a ningún lado, o bien, que se queden estancadas en hiatos que necesitan habilidades específicas, como es el caso de los litigios estratégicos.

Lo importante es que se debe llegar a resultados que puedan ser cuantificables, o tener algunos indicadores de que se está consiguiendo algo de lo planeado. Si no se llega a nada de esto, nuestras marchas y acciones no están logrando un efecto significativo para resolver el problema que tenemos. Sólo estaríamos gastando nuestra energía y arriesgándonos innecesariamente.

Ya sea en colectivo, en algo institucional o de manera individual, tener bien definida tu propia postura política es importante para sumarte o no a ciertas acciones y marchas. Así que es momento de hacer autocrítica y reflexión: ¿a dónde voy yo?, ¿a dónde va mi colectivo?, ¿mi postura política coincide con la de este colectivo/asociación/institución?

Pensar seriamente cuáles son nuestros objetivos y a dónde queremos llegar en los siguientes años es fundamental para el futuro de nuestros movimientos.

Si permitimos que nuestras marchas, nuestras protestas, acciones y performances sean llevadas por grupos, colectivos, instituciones o personas sin una agenda de trabajo definida, entonces, estamos perdidxs, porque estamos siguiendo a líderes ciegos.

[1] Parafraseando a Renton en Trainspotting. Fotografía de Juan Carlos Terrazas.

Autor entrada: Sabina Hernández